Rapidito, rapidito

Hoy, una actualización rapidita porque ando ocupadísima; pero ya me vale, y es que no puedo tener a mis niñas tan abandonadas!!! Por la noche, con más calma, os visito a todas. :)


Algunas cosas guays que contaros:

1º ¡¡¡Ya estoy en los 59 kg.!!!, osea que estoy más tranquila y happy.

2º ¡¡¡Ya tengo mi móvil nuevo!!! Es un iPhone megachulísimo, estoy muy enamorada de él, no paro de hacerle cosas chulas y de tocarlo, jajajajajajajaja. Le estoy buscando nombre (sí, soy de las que les pone nombres a las cosas); así que se aceptan sugerencias.

3º ¡¡¡Que me voy a la playita!!! No estaba muy claro que pudiésemos ir este año, pero... ¡Calpe, allá vamos! Me voy la primera semana de agosto, pero estoy tan emocionada que parece que me voy mañana mismo, jajajajajajajaja.


Bueno, os dejo esto por ahora, que tengo que seguir haciendo cosas. ¡¡¡Por la noche actualizo y os visito, prometido!!!


¡¡¡Muchos besos a todas mis princesas hermosas!!!

Horror




No tenía ni hambre ni ansiedad ni nada. Quería simplemente c.o.m.e.r, como el resto de la gente. Ayer comí. Sin hambre, sin ansiedad, sin ganas. Comer por comer, por saber qué se siente: a mediodía, pasta con bolognesa; por la tarde, media bolsa de risquitos, un helado, un refresco con gas. De cena, una miniburguer de pollo empanado, patatas fritas, otro helado. Joder, ¡¡¡he comido lo mismo que he servido al resto de la familia!!! Y las cantidades, como para un niño de 5 años, que no me cabe más.


Hoy peso tres kilos más. Y yo no vomito. Hoy es un muy mal día para mi. Me siento redonda. ¿Puede alguien engordar de un día para el otro y realmente sentirlo al tocarse? Yo sí. Lo siento al tocarme, lo veo frente al espejo y la maldita báscula me lo confirma: 61.4 kg esta mañana. Me parece imposible, pero es lo que hay.


No pienso salir de mi casa hasta que esta horrible mierda pase. Y nunca mejor dicho, porque aparte de sentirme como una mierda, lo soy técnicamente: una puta bola de mierda porque me hinché a laxantes ayer, en exceso. Así que hoy iré del pc al baño y de vuelta al pc. Así que tengo todo el tiempo del mundo para visitaros y comentaros.


¿Comer? ¿Para sentirme así? Lo siento, paso. Que vivan la lechuga y el atún, el yogurt vitalínea con trozos de fresa, las cerezas, la sandía.





Yo soy la mamá de todas las princesas. De hecho, probablemente podría ser la tuya. Sólo que tú y yo estamos en el mismo barco y navegamos en la misma dirección. La diferencia está en que tú acabas de llegar y yo llevo navegando más de 20 años. Puedo ser un ejemplo de cómo sobrevivir o de cómo vivir medioviva/mediomuerta durante toda tu vida; tú decides el prisma con el que quieras mirarlo. Una cosa te aseguro: no es guay, ni fácil, ni lindo, ni diver. Las satisfacciones, las alegrías, la felicidad que puedas sentir son tan efímeras como un suspiro. O como un helado en verano. Adelante; esta es mi vida, la que tengo, la que yo misma me he condicionado y de la que no puedo escapar 20 años después. Decide tú si quieres realmente que esto sea el resto de tu vida; porque si crees que hoy, que tienes 14, 16, 19 ó 25 años no te importa y que te dá igual lo que te suceda dentro de 20 años o, peor aún, piensas que dentro de 20 años pensarás diferente, sentirás diferente y harás cosas diferentes, te equivocas muy mucho, niña bonita. Porque yo, hoy, ahora, con 37 añazos y mucha, demasiada vida vivida detrás, me siento exactamente igual que tú, que tienes 14, 16, 19 ó 25 años: una puta mierda. Mi vida es como un barco de papel: a veces se mantiene a flote muy bien, pero siempre se termina empapando y el mismo agua que lo hace navegar, lo consume, lo destruye. Y toca hacer otro, y otro, y otro.


Te digo que te vas a pasar el resto de tus días haciendo barquitos, corazón. ¿Es eso lo que quieres?


Lo fuerte es que si a mí me dicen esto mismo a los 14 años, me hubiera cagado de la risa. Si me lo dicen a los 16 años, me hubiera mosqueado en plan "¿de qué vas, loca?". Si me lo dicen a los 19 años, me hubiera interesado el tema pero habría estado muy ocupada bebiendo con los amigos o follando con mi novio como para profundizar más en el tema. A los 25 años lo acepto, lo estudio, lo analizo y me busco la manera de torear a la muerte y a la enfermedad para salirme con la mía. Y llegada a los 37 años, sigo intentando lo mismo que a los 25: ser más lista que la enfermedad, tomar de ella lo que yo quiero y luchar por erradicar o cambiar lo que no quiero. Y de lo que no me doy cuenta es de que mi vida está rota en mil pedacitos, y tengo como mini-subvidas para vivir, según toque la que toque esa mañana. Y probablemente seguiré igual a los 40, a los 45, a los 50 años. Si es que llego, claro. Si es que no se me terminan de romper los pedazos que he logrado salvar hasta ahora.


Pero a mi, que al igual que quien tiene hoy 14 años, me parece que a los 50 ya se acabó el juego, incluso puede que antes; que ya no me importarán las mismas cosas que tanto me consumen hoy. Pero la verdad es que a los 15 yo pensaba eso mismo de los 30. Pensaba que los 30 no existen. Y existen, sí que existen. Y los problemas te persiguen hasta aquí, a menos que los evites o soluciones. Tú decides.


Y tú, ¿qué decides?


No es un problema de niñatas mimadas. Yo no soy una niñata mimada. Probablemente, tú que me lees tampoco lo seas. Las niñatas mimadas de mamá y papá se salvan, todas, sin excepción. Se salvan porque jamás bajan al fondo. Sus vidas de princesas brillantes no les permiten ensuciarse con la mierda que hay aquí abajo, no señor. A ellas se les arruga la naricita porque huele mal, es asqueroso y feo y se ensuciarían los vestidos de marca. A quienes nos afecta y nos devora es a quienes no tenemos miedo de la oscuridad, porque no conocemos la luz; a quienes no tememos la suciedad, porque somos inmundas. A quienes buscamos desesperadamente ese rayito de luz, porque necesitamos ver, porque aunque no la conozcamos intuímos que esa lucecita es mejor que lo que tenemos. Nos queremos lavar el alma, porque aunque siempre la hayamos tenido llena de mierda, presentimos que tenerla limpia se sentirá mejor. Es la utopía de nuestras vidas: creemos que allí fuera hay algo mejor, algo mejor que puede hacer de nosotras una mejor persona. Y que tendremos una vida mejor. Aunque no sepamos cómo es, aunque nunca la hayamos tenido. Creemos firmemente que podremos lograrlo.


El problema es que sencillamente no sabemos qué es, ni cómo es. Y por ello es que no nos damos cuenta cuando lo tenemos en la punta de los dedos. Y por eso siempre sentimos que estamos tan cerca, tan cerca que podemos hasta olerlo... Pero siempre se nos termina escapando de las manos, y terminamos en una loca carrera de persecución que nos deja exhaustas. Nos cansamos, nos dejamos caer. No podemos más. Hasta que recuperamos fuerzas, nos levantamos y echamos a correr de nuevo. Esta vez sí, esta vez es la buena. Lo volvemos a tener delante de nuestras narices, a tocarlo con la punta de los dedos, a oler su dulce aroma, otra vez, sí, esta vez sí... Y corremos más deprisa. Casi, casi lo tenemos, pero... Nos cansamos otra vez. Cada vez nos cansamos más, y más rápido que la vez anterior; porque nos vamos minando, porque nos vamos desgastando, porque nos hacemos mayores. Y así es nuestra vida; un círculo del que no salimos jamás. Un círculo que no deja que nada salga ni que nada entre. Un círculo que nos separa y aleja de todo: de lo que no queremos... pero también de lo que queremos.


Somos como pequeños hamsters peludos corriendo en su rueda: por mucho que se esfuercen, la rueda no se mueve ni un ápice de su lugar. No nos movemos ni hacia adelante ni hacia atrás. Siempre, siempre seguimos en el mismo sitio, por más esfuerzo que hagamos. Hasta caer agotadas. Hasta recuperar fuerzas. Hasta que nos sentimos capaces de volver a empezar... ¿Pero empezar con qué? Pues con más de lo mismo. Un día, y otro, y otro. Un barquito de papel hoy, otro la semana que viene, y otro, y otro. Y así, el resto de nuestras vidas.


O no. Eso depende únicamente de... nosotras mismas.



P.D.: Ésta es mi entrada Nº 37 en el blog. Los mismos años que tengo en este mundo. Me ha llamado la atención, y quizás por ello viene la reflexión.

¡Ouch!




¡¡¡Que me han pinchado la tetita!!! :(


Bueeeeno, a ver; que no ha sido para tanto, pero ¡ha dolido! Me hicieron una eco y, pese a que 99,9% seguro que no es nada malo, "porsia", me han pinchado para extraer una pequeña muestra y analizarlo. Pero vamos; por puro protocolo, porque me han visto tres especialistas y todos concuerdan que es un puto quistecito de ná. ¡Joder!, entonces, ¡no haberme pinchado!, ¿no? Porque vale, no ha sido una cosa exageradísima, pero cuando te clavan la aguja... pues como que duele. Yo que estaba tan relajadita, porque cuando me hice el piercing no me dolió nada de nada, ni lo sentí, pues yo estaba super convencida de que no me dolería. Quizás por eso me dolió más, jajajaja. En fin, ¡prueba superada!, y en 8 días o así estarán los resultados. :)


El que sí sufrió un mini horror fue mi pobre nano, por favor, ¡¡¡pobrecito mío!!! :( Se me partía el alma escuchando los gritos que dió. Es que a ver; su fractura fue bastante complicada y se partió los dos huesos del antebrazo, y llevaba puestas unas agujas (clavos) para sujetar los huesos. Y claro, lo que le ha dolido horrores fue precisamente la extración de las agujas... Llevará el bracito vendado hasta el codo al menos por 4 días, hasta que sane la herida... Así que hasta el domingo o lunes, de piscina nada. Jo, pobre mío; al menos ya le queda menos. ¡Qué puta mala suerte ha tenido mi angelico! :(


Lo hemos llevado a comer a un Burguer, que es lo que obviamente ha escogido como buen nano de 8 años. Casi me dá un síncope cuando me tocó pedir a mi. Balbuceé y todo, os lo prometo; porque como llevo ya dos días y medio prácticamente sin comer, pues no tengo hambre y quise decir "nada más", al terminar de hacer el pedido familiar; pero con el gendarme al lado mío (léase el Rey), pues ahí estaba yo, frente al tipo de la caja, que esperaba mirándome con cara de "¿y a esta qué coño le pasa?", mientras me decía amablemente por tercera vez: "¿algo más?". He pedido unos palitos de pollo picantes (de los que se comió la mitad el nano), y unas alitas de pollo (vienen 4). Creo que nunca más me volvería a comer una hamburguesa, de verdad. Y me quedé tan llena con tan poquito... Hasta me dolía un poco la tripa. Las patatas apenas las probé y terminé lanzándoselas a los parajillos, jajajajajajaja.


Sigo con la regla, pero me estoy mosqueando un poco porque estoy sangrando muchísimo menos que nunca. No porque crea estar embarazada, ya que es completamente impósibol; supongo que ya os imagináis a qué me refiero. Hinchadísima sí que estoy, pesando 59.5 kg. Vamos, 100 grs más y si me caigo, ruedo. ¡Que se vaya pronto! :( De ánimos... pff. Ahí, ahí. Una montaña rusa: a veces arriba, ¡oléee!!, a veces abajo... :( Eso porque sigo con la idea fija de que con dos kilos menos estaría mejor, más feliz. Por lo tanto, prometo que, si no se me quita de la cabeza en un máximo de 15 días la idea de bajar dos kilos más, iré a un psicólogo.

Muy cabreada




Ya ni recuerdo cómo, pero me enteré de esto y estoy realmente cabreada, pero muy, mucho, muchísimo: pinchad aquí. Primero, por los que banalizan la situación; segundo, por los ineptos que pretenden ayudar sin saber cómo y terminan haciendo más daño; y tercero, por los horribles insultos que llegan a decir.


He visto, incrédula, que en la tercera página ponen hasta listados de blogs que, según ellos, están denunciando. Denuncian porque consideran que promueven las ED's. Ya. Y a ellos no se les puede denunciar por injuria? (Injuria: -del latin iniuria-, "ofensa" o "agravio inferido a una persona" son consideradas, en Derecho penal, un delito contra el honor o la buena fama). Se han llegado a cachondear de las fotos que ha colgado la chica de cuyo blog comienza el hilo, ya que a través de los metadatos de las fotografías publicadas, pueden acceder a una miniatura del original de la fotografía en donde se puede ver lo que se ha tapado antes de publicar dicha imagen.


Sí: hay programas que te permiten ver aquello que tú no quieres mostrar. Así que os rogaría a todas las que leáis esta entrada, que paséis la voz a todas las princesas posibles, para que estén al tanto de esto. En esta página, pinchad aquí, hay información sobre estos archivos. Me parece algo sumamente indignante, y a la vez, denunciable. Esos tipos no saben la demanda que esta chica les puede meter a ellos por divulgar a viva voz de manera pública fotos de ella desnuda, sin su aprobación. Cómo me gustaría poder contactar con ella para que supiera cuáles son sus derechos. Es que vamos, la que yo liaría si a mi me llega a pasar algo así, es que no me la quiero ni imaginar. Por pura prevención, he quitado todas mis fotos y os aconsejaría que hiciérais lo mismo, pero cada una sabrá qué hacer.


Por cierto; no era hoy lo de la escayola; se me ha ido la olla, es mañana. De paso me harán una revisión y pruebas por lo del bulto en mi pecho. Estoy tranquila, no será nada seguramente. Tranquila en ese sentido. De resto estoy un poco descolocada otra vez, dos días sin comer, sin ejercitarme, sin echarme un potingue. Dos días medio mierda. Mi única ilusión por ahora es quitarle la escayola al nano y que el lunes o martes que viene tendré móvil nuevo y me hace muchísima ilusión. No os cuento nada hasta que lo tenga, a ver si todo sale como yo quiero.


Por favor, cuidaros todas. Avisad a las chicas con las que tengáis contacto. Estad alertas y proteged vuestra privacidad e intimidad.

Divagaciones





Me está bajando la regla. Me siento asquerosamente hinchada. Y de mal humor, un poco también. Me he quemado el dedo gordo de la mano derecha con aceite caliente mientras les preparaba la comida a los niños este mediodía. Me duele. No he bajado a tomar el sol desde el... ¿viernes? Siento que me voy a desteñir, pero no tengo ganas de bajar con la regla. Me he teñido anoche y me he cortado las puntas yo misma y el flequillo. Creo que he quedado bien, al menos me veo decente. Esta mañana me han llegado unas cosasque compré hace unos días por internet y todo me vá grande. Tengo rabia por eso. No he sabido escoger bien las tallas; creo que nada me vá a valer si lo pido en una talla chica y sigo comprando cosas que me están una o dos tallas más grande. Ahora tendré que descambiarlo todo, qué pereza más grande. Y es que me veo súper gorda otra vez. Pienso que si bajo un par de kilos se me quitará la angustia. Me dá muchísima rabia porque cuando me miro al espejo (dije que no lo haría, pero es que no puedo evitarlo) y me veo ENORME, y la rabia me viene cuando me voy a vestir y las cosas me están grandes. Es como un shock; me veo gorda pero la ropa se me cae: algo no cuadra, lo sé pero no soy capaz de verlo. Es horrible. Y luego, ayer por la noche comí como una cerda. Hacía tanto, pero tanto tiempo que no comía así... Tardé unas 4 horas en poder comerme todo. Como casi no me cabe nada en el estómago, tenía que esperar para poder seguir comiendo. Me zampé en total: unos 50 grs. de cacahuetes salados; 4 croquetas de jamón; una bolsa pequeña de patatas lay's; 3 galletas con chispas de chocolate. Un horror. Comencé a las 12 y terminé a las 4 de la mañana. Sentía que me iba a reventar el estómago. Luego habré bebido como 2 litros de agua, me sentía como deshidratada. No sé qué me pasó. No me sentía mal, no estaba cabreada. No me arrepiento tampoco. Total, para una vez que me pasa, no me pienso comer la cabeza. Eso sí; creo que me he alimentado como para tres días. Y veo la comida y me entran náuseas. Veo venir varios días de ayuno. A ver si puedo evitarlo; no quiero empezar otra vez con lo mismo. Mañana voy al médico. Tengo una bolita en una teta. Estoy asustada. Ya me quitaron un cáncer en el cuello del útero y no quiero volver a pasar por lo mismo. Espero que no sea nada. Sería lo que me faltaba. Lo bueno es que mañana le quitamos la escayola al nano. ¡Está más contento mi niño chico! Al fin. Pobrecito, ha estado mirando cómo se bañan los demás mientras él no podía. Ahora que podrá, no lo podré sacar de la piscina en todo el día, seguro!



Me he quitado las extensiones anoche, con la ayuda de mi mejor amiga y unos alicates planos, litros de acetona y muuucha paciencia, jajajaja. Me siento tan libre, ¡qué alivio! Ya tenía seis meses con ellas y, pese a que me encanta el cabello muy largo, pues la verdad es que cansa tenerlas después de tanto tiempo. Así que he quedado super contenta. ¡Yupi!


De peso, me mantengo perfectamente entre los 58-59 kg; a veces (como ayer) no como nada en todo el día, porque no me dá hambre o porque me olvido, la verdad. Generalmente me sucede cuando estoy sola en casa... Y de resto, pues intento comer lo más normal posible, pero las cantidades son bastante chicas todavía porque no me entra mucho. Para que os hagáis una idea, con 10 cerezas quedo llena, jajajaja. Voy a modificar la regleta esa del peso, que aún no lo he hecho.


He renovado la ropita interior, chicas; todo me estaba enorme y ahora tengo muchos tanguitas nuevos y preciosos, y tres sujetadores de esos efecto push up y con relleno, jajajaja, al menos que no se note que ya no hay (me he quedado casi sin tetas, entre bajar tanto de peso y tanto levantar pesas) y la verdad es que sube mucho la moral verte tan mona con tus cositas nuevas. También me he comprado tres vestidos y ya he estrenado dos, uno por día, jajaja!!! Y lo que me faltan son unos vaqueros nuevos, que a ver si esta semana me voy a la caza y búsqueda de algunos que me gusten y que no me cuesten un ojo de la cara. No tengo ni idea de qué talla estoy metiendo; esto es una locura hoy en día, ya que según cada marca, pues ponen la talla que les dá la gana. Si me guío por unos vaqueros de Zara que tengo, la 38 me está grande; osea que probablemente entre en la ¿36? Ni idea, ya os contaré con detalle porque pienso irme a varias tiendas a probarme todas las tallas, a ver las diferencias entre todas, jajajaja. Vamos, poco menos que un estudio de mercado en toda regla!!!


Sigo bastante animadilla y lo que hago es no permitirme bajar la cabeza ni sentirme mal. Tengo prohibido mirarme los defectos, si no es para hacer comparaciones positivas: "antes estaba así y ahora estoy asao"; nada de "es que todavía tengo esto otro horrible por aquí", que para eso me estoy matando a hacer ejercicio y echándome trescientas cremas de todo tipo y dándome masajes, así que lo "malo" que me veo hoy (todavía veo muuuuchas cosas horribles que odio) no puede sino mejorar, pero no va a mejorar en tres días; así que me repito que hay que tener paciencia y constancia. Paciencia y constancia, y mantener la puta mente ocupada haciendo cosas, distraída y alejada del espejo que tanto daño nos hace a veces. Me digo que tengo cosas más importantes y divertidas que hacer que estarme mirando los feos cada vez que paso delante de un espejo.




El lema de esta semana es, entonces...

¡PACIENCIA Y CONSTANCIA!





Pues sí, así parece: cada día me encuentro un poco mejor, un poco más animada. Ya voy cogiendo moreno, he perdido el pánico a bajar a tomar el sol (bueeeeno, he ido ¡tres veces!, y no me muevo mucho de la toalla, jajajaja). He retomado mis pesas, será eso, que me pongo endorfínica perdía y me acelero un montón... Y la comida... la comida... pues bueno, yo qué sé; intento comer normal, pero es que eso de "normal" es algo taaan relativo. Como poca cantidad, y cuando me acuerdo o cuando me mareo, jajaja, y cosas sanitas. Luego sí he tenido algún momento tipo "la vida es bella", en los que me he tomado tan pancha un frapucchino con helado, o una cañita con sus patatitas, y cosas así. No puedo evitar al día siguiente casi no comer nada, para compensar; me sigue dando mucho pánico comer, pero bueno, supongo que se me irá pasando, sobretodo porque no he engordado ni medio gramo. Ni bajo tampoco de los 58, osea que perfecto, ¿no? Pero tampoco es que coma como para engordar... en fin.


Yo que sé, me estoy sintiendo de puta madre, la verdad. Mientras más me dicen lo flaquísima que estoy, más me gusto, jajajajaja. Es como si me encantara que me digan que estoy demasiado flaca. ¡Pues a mi me mola, no te jode! Y como lo estoy porque a mí me dá la gana, ea, toditos a tomar por culo... que, como ya sabéis, ¡¡¡es el lema de la semana!!! Jajajajaja.


Besos!!!

¡A tomar por culo!




Este fin de semana he dejado de apuntar todo lo que ingiero y bebo. Ha sido realmente difícil, puesto que estoy constantemente pensando en ello; pero creo que es posible, poco a poco, irme desligando de esa costumbre. Una cosa es ser conscientes de lo que comemos y otra controlarnos de forma obsesiva; es tan sencillo como tener en cuenta que si a mediodía nos comemos una ración de paella, pues por la noche cenamos algo ligerito como una ensalada, por ejemplo. Lo ideal es comer sano y no vivir a dieta eternamente con algunos "días de permiso". A mí me es infinitamente más fácil que para muchas de vosotras, porque soy yo quien cocina en casa y quien decide qué se come, a qué hora se come y qué cosa come cada quien, así que tengo eso a mi favor.


Me está costando comer con normalidad. Es decir, tengo por una parte que "acordarme" de comer, porque la sensación de hambre no la tengo y por la otra, tiendo a comer las minucias a las que me he acostumbrado estos meses. Lo que sí he aprendido es a "escuchar" a mi cuerpo; esto es muy, muy importante en cuanto a cambiar hábitos: con esto me refiero identificar la sensación de plenitud al comer. He aprendido a conocer esa sensación de "me siento satisfecha ahora mismo, pero si sigo comiendo, quedaré tan llena que reventaré". Es saber parar de comer en ese punto en el que ya no tienes hambre, en el que estás saciada pero no estás "llena"; es decir, podrías seguir comiendo más, pero es ahí, en ese momento, que tú eliges parar o no. Y yo elijo parar. Con esto puedes comer de todo, pero controlando las cantidades. Y con de todo no quiero decir en ningún caso comidas llenas de grasa, harinas, ni nada por el estilo. Evito comer ese tipo de cosas, tanto porque me sientan como el culo como porque me hacen daño. Si vuelvo poco a poco a comer como antes, pues volveré en no tan poco a estar como antes, y aquí lo que hay que aprender es a cambiar de hábitos.


Lo que aún no puedo quitarme es el pesarme todos los santos días. Y a veces, me peso durante el día también. Esta mañana he pensado ponerme el reto de no volver a pesarme hasta el próximo lunes, pero no sé si podré. Tengo miedo de que al no pesarme me pueda llevar un susto el lunes que viene y haber engordado... No sé, lo mismo del tirón no como nada con los nervios de engordar, así que bueno, pasito a pasito. Al menos ya no anoto todo y ya no cuento calorías; creo que ese es un paso bastante importante para mi.


Ahora mismo estoy oscilando entre 58-59 kilos. Al final, he llegado a mi meta: he visto el 58. Cada vez que la gente que me rodea me dice lo flaca que estoy, me siento en plan "siiii, ¡yupi!". Comienzo a sentirme a gusto conmigo, de a poco. Por los momentos, como no me veo a mi misma así de bien como me ven los demás, lo que hago es que me obligo a pensar que no puedo verme gorda, o no puedo estar estar gorda, mejor dicho, midiendo lo que mido y pesando lo que peso (1.72mt/59kg). Cuando me siento y me preocupo de si me estarán marcando los rollos, me obligo a pensar que es imposible que tenga rollos de grasa e intento pensar en otra cosa. Voy poco a poco, pero ahora a veces me miro y me gusto y me siento bien, aunque sólo me dure algunos segundos. ¿Ya eso es algo, no?


Con la depre que me dió, he dejado de echarme mis cremas y potingues, y también he abandonado el ejercicio; así que a partir de hoy quiero retomar esa parte porque sé que haciendo mis sesiones de fitness me voy a sentir mejor y a estar llena de energía. Luego, me bajaré a la piscina a refrescarme y a tomar el sol, mentalizándome de que bajar a la piscina comunitaria no es asistir a un desfile de moda en el que voy a ser juzgada, que me veo como me veo y habrá a quien le guste y a quien no... y a mi, ¡¡¡no me importa!!!


Mi lema de la semana es... ¡¡¡ A TOMAR POR CULO !!! Dedicado a la ansiedad, a la obsesión por la perfección y a todas aquellas personas a quienes no les guste mi cuerpo.




Me estoy rehaciendo; lentamente, dolorosamente, pero creo que lo voy a lograr una vez más. Sé que estoy ausente, porque lo estoy; pero de ninguna manera voy a abandonar este espacio, mi espacio; al menos no por ahora.


Un poco de amor propio, como reza el título de esta entrada, ha sido un intento por encontrar algún atisbo de belleza que me hiciera sentir bien, satisfecha, conforme. Y quería simplemente compartirlo, porque comienzo tímidamente a gustarme. Todavía pienso que... "ajá, que si, que no me veo mal"; (ojo a la frase: no es que me vea bien, sino que simplemente no me veo del todo mal, que no es lo mismo), "pero siento aún que aquí todavía falta, o allí todavía sobra". ¿? Pero estoy luchando por ver lo que hay, no lo que no hay; a apreciar lo que tengo, lo que he logrado y no lo que no tengo, lo que aún me falta o lo que no me gusta... Porque hay cosas que no podremos cambiar nunca, porque es nuestra escencia y tenemos que aprender a vivir con ello y aceptarnos tal cual somos. Y en esas estoy...


Peso, a día de hoy, 59 kilos y NO quiero bajar más de peso. ¿Me ha gustado ver el "5", al fin? Pues... sí, para qué negarlo. Pero gracias a que lo he visto ahora (ahora, que me doy cuenta de lo enferma que estoy), pues no ha sido lo mismo: he sentido esas cosquillas y esa euforia en plan "¡bien!", pero a la vez soy consciente de que cada vez que me tumbo a ver la tele o cuando me estiro un poco para coger algo, se me salen las costillas y eso es horrible. Así que ha sido una mezcla de estúpida felicidad enfermiza con un "oh-oh, esto tiene que parar aquí y ahora".






Y... no. NO es nada fácil parar. NO quiero de ninguna manera ser ninguna "inspiración". Sería muy perverso de mi parte, muestra de un gran cinismo y un acto de maldad pura. Ojalá os pudiérais hacer una idea de por lo que estoy pasando. Si fuese posible que viéseis lo que hay dentro de mi, sólo por un instante, NI UNA SOLA DE VOSOTRAS seguiría adelante. Pero la realidad es que no podéis verlo, y que todas tendréis que vivirlo en carne propia. Claro, sólo si decidís seguir adelante: cada quien es libre de tomar sus propias decisiones.



P.D.: Alice: La canción que ahora nos acompaña en el blog: el tema se llama "Planet Earth Forever", y es de Jo Blankenburg. ;) Anónimo... ¡No pienso abandonar el blog! :)



Sigo muy deprimida. Siento un desasosiego enorme dentro de mi, y no encuentro una razón que explique porqué estoy así, y tampoco encuentro una razón para dejar de sentirme como me siento. He querido sincerarme con mi súbdito y he hablado ayer con él. Necesitaba dejar de fingir que todo está bien, necesitaba desahogarme, necesitaba un abrazo. Necesitaba llorar en el hombro de alguien. Mi súbdito ya no es mi súbdito. De ahora en adelante es el Rey. Un Rey que no sabe cómo hacer que su Reina se sienta mejor, que se sienta feliz. No sabe si la entiende, pero la quiere ayudar. Y eso alivia un poco tanto dolor, porque el dolor cuando se lleva en soledad, duele más.


Desde ayer no he parado de hacer cosas en casa. Es tremendo como he postergado hasta las cosas más básicas; me ha sorprendido ver hasta qué punto he perdido el control. Siento un poco como si hubiese estado ciega hasta ahora y de a poco, comienzo a ver las cosas a mi alrededor... Y lo que veo es desorden, cosas acumuladas sin hacer; un caos total. No entiendo qué hacía yo todo el día, todos los días, de verdad que no lo entiendo. Es como vivir sin haber vivido, y no me había dado cuenta. Y ahora es como si pudiera ver todo otra vez, tal y como lo he dejado paralizado este tiempo, meses y meses. Así que tengo mucho, mucho trabajo por delante, pese a que desde ayer no he parado y la verdad es que ya he adelantado un montón de cosas. Es como una terapia; como estoy todo el día ocupada, no me detengo a pensar, a darle más vueltas a las cosas. Además, a mi me sucede algo muy particular; no puedo poner orden en mi cabeza si a mi alrededor todo está en desorden; siempre que quiero emprender algo nuevo, necesito desesperadamente organizar las cosas a mi alrededor. Entonces me siento capaz de sentarme a organizar mi cabeza.


Pero no me siento feliz, ni mucho menos. Tengo una soledad por dentro, como un dolor que no se vá. Me distraigo de él, pero no logro sacarlo fuera, o enterrarlo, o matarlo. Tampoco logro pisotearlo y ser, aunque sea por un ratito, feliz. O sentirme feliz, quiero decir, aunque sea por 5 minutos. Si me quedo sin hacer nada, me vienen unas ganas horribles de llorar. Ahora mismo no puedo evitar llorar. Es como cuando estás de duelo, igual. Tengo el alma en duelo.


Quiero intentar salir de esto. Si antes ya muchas veces he podido, supongo que podré nuevamente. Peso 60 kilos. He terminado con mi ayuno ayer. He decidido plantearme una ingesta diaria de 600 calorías, para empezar a acostumbrarme a comer todos los días, a la misma hora. Luego, poco a poco, ir subiendo la cantidad de calorías a 800, luego a 1000... hasta llegar a una ingesta normal, sana, adecuada. Tengo pánico de sólo pensarlo, pero ayer y hoy ha sido fácil comer. Cosas sanas, sin grasas, ligeras y fáciles de digerir, en pequeñas cantidades. Y es que la razón, esa parte de mi cerebro que aún no se ha podrido, me dice que tengo que parar. Que no siga adelante, porque es estúpido. Porque me estoy destruyendo. Porque aunque ahora, mientras escribo entre lágrimas, sienta que no me importo lo más mínimo, debo reconocer que hay muchas personas a quienes sí les importo. Luego están mis principitos, quienes dependen de mi. No puedo fallarme a mi misma, porque les estaría fallando a ellos y no se lo merecen. Yo no me merezco esto. Nadie se merece esto.


No puede tratarse de metas numéricas. Ya he alcanzado mi meta, que no puedo permitir que sea un simple número. Mi meta era perder peso, y ya he perdido 18 kilos; entonces, lo he logrado. Tengo que meterme en la cabeza que ya he logrado mi objetivo: recuperar mi peso, llevar una vida más activa haciendo deporte con regularidad, y aprender a comer de otra manera, más sana, para no volver a permitirme descuidarme como me descuidé antes, lo que me llevó a coger muchos kilos de más. ¿Qué sentido tiene todo esto, si estás gorda y te sientes frustrada y cuando bajas y estás delgada sigues sintiéndote frustrada?


Por los momentos no quiero ir a ningún psicólogo. Siento una renuencia muy grande hacia ello, no sé porqué. Confío en mi capacidad de surgir de entre mis propias cenizas. Siempre he podido, y esta vez también podré. Tengo que poder. Ya he logrado quitarme el peso que me sobraba. Ahora tengo que aprender a quererme, respetarme, valorarme. Aceptarme como soy, incluyendo aquello que no puedo cambiar de mi, por más que baje de peso y por más ejercicio que haga.


Tengo que reinventarme de nuevo.




P.D.: A TODAS MIS NIÑAS ESPECIALES... Perdonadme la ausencia, perdonadme el que no tenga ni una palabra que dejaros en vuestros blogs. Os juro por lo más sagrado que no tengo fuerzas, ni palabras, y no quiero contagiaros con mi desánimo tampoco. Muchas gracias por venir a leerme y muy especialmente a todas quienes siempre me comentáis, aunque no sepáis a veces ni qué decirme, me dejáis un poquito de alegría en cada letra que escribís y eso me reconforta. Siempre os leo, os sigo a todas, de eso no os quepa duda.

15 años



Así me siento. Como si tuviera 15 putos años. Mi súbdito comienza a mosquearse; no me dice nada directamente, pero hace comentarios que jamás había hecho antes. Ahora resulta que se fija en si como o no como, qué como, qué cantidad, y a qué hora. ¿? En 18 años que llevamos juntos, JAMAS ha sospechado nada, así que me resulta muy extraño todo esto. Puede ser que como la anorexia está de moda, y ahora resulta que en vez de preocuparse por las drogas pues todo el mundo habla del tema de la delgadez, del culto al cuerpo y de las obsesión por la búsqueda de la perfección. ¡No te jode! Tengo rabia. Ahora resulta que tengo que estar pendiente y disimular. Menos mal que casi siempre estoy sola, que si no...


Estoy mirando hacerme un tatuaje en el bajo vientre, sobre el pubis, para tapar las pocas estrías que tengo. Estoy investigando porque hay quien dice que sí se disimulan y quien dice que no, que puede ser hasta peor. Y no encuentro fotografías de vientres estriados con algún tatuaje. Tengo rabia también por eso. Sería algo pequeño, y no me haría nada cantoso; gracias al cielo que las estrías son pocas, delgadas, cortas y están sólo del lado izquierdo y en la parte baja del vientre. Pero tengo rabia, quiero hacerme el puto tatuaje.


Hoy he salido con el coche. Evito conducir cuando no como o cuando he comido muy muy poco, como es el caso; pero no tenía más remedio y, como ahora me toca aparentar una estúpida normalidad ante mi súbdito, pues tuve que coger el coche. Me dá miedo que me venga un mareo chungo en el momento menos adecuado.


He comprado pilas nuevas para mi báscula; estoy tan, pero tan mosqueada porque no bajo de peso que he pensado que quizás las pilas están ya gastadas, porque es que no es normal. Sigo con el 61. Si no veo un "5" pronto, me vá a dar algo. Si para el lunes no bajo, lo que sea, comenzaré un ayuno total por tiempo indefinido. Qué rabia tengo.


Así que estoy igual. Igual de desanimada, igual sin comer casi, igual de gorda, igual de desarreglada, sin teñirme, sin quitarme las malditas extensiones que ya las odio, sin hacerme las manos ni los pies, ni depilarme, ni nada. Una hermosura, vamos.


¿Dónde se podrá ir una a lavarse el alma? Necesito quitarme tanta mierda de encima...

Fighting



Estoy estancada en los 61 kilos (por redondear; a veces unos gramos arriba, a veces unos gramos abajo), y de igual manera estoy estancada emocionalmente. Los días me devoran. En vez de vivir, estoy viendo la vida pasar (pasarme por encima). Pero no tengo ánimos, ni fuerzas. No sé cómo salir de esta, como siempre. Porque siempre que estás aquí abajo, no sabes si podrás salir, ni cómo, ni cuando. Aquí abajo hace calor, hace frío, apesta, está todo oscuro, no se respira bien. Me estoy viniendo abajo con mucha facilidad y cada vez me cuesta más hacer cualquier cosa.


Siento estar tan negativa, y no tener una palabra alegre para dejaros en vuestras casas. Os leo, os visito (a las que actualizáis, que muchas no habéis actualizado). Pero paso como una sombra por vuestros mundillos... He cambiado la música del blog por una canción que me gusta mucho, pero que no es precisamente "alegre" como la que tenía antes; me gusta mucho y es el tipo de música que escucho mientras levanto pesas, aparte de que es uno de mis estilos musicales favoritos. Sin embargo, esa cierta cadencia lúgubre del tema se concuerda perfectamente con mis sentimientos y sensaciones actuales. Es más; he decidido que cambiaré la música del blog según mi estado de ánimo, así que antes de leerme siquiera ya sabréis por dónde van los tiros ese día o esa semana, con sólo escuchar.


Todo sigue igual. Sigo luchando. Ni gano ni pierdo; estoy demasiado ocupada peleando para saberlo todavía. Pero esta lucha me está agotando y consumiendo. No hablo de la lucha física, contra mi cuerpo; sino de la lucha psicológica. Es una batalla en toda regla contra mi peor enemiga: la soledad interior.


Muchos besos a todas mis niñas hermosas.

Día tras día...






Un día más, y otro, y el siguiente a ese... Todo igual, en el mismo lugar, con la misma gente de siempre, las mismas cosas, las risas conocidas, mucho calor, un café, una tostada con tomate, un cinturón nuevo, sudor, mareos, fatiga... Disfraza tu alma de normalidad, reunión con la maestra, eres una madre feliz e ideal, sobretodo normal... Desnúdate al llegar a casa, túmbate un rato al cobijo del aire acondicionado, fuma, vuelve a fumar, fuma más. Otro café, no hay espacio para más comida, tu mente no es capaz de organizar coherentemente tanto por hacer, el tiempo no alcanza para nada cuando te sobra. Ahora hace frío, apaga el aire. Ahora vuelvo a tener calor... Suena el móvil; sí cariño, claro que he comido; sí, estoy bien, me encuentro perfectamente. ¿Ahora te preocupas? No, ahora no. No te lo permito. Esto es mío. Me han subido el tabaco 30 céntimos, toca andar hasta el estanco para ahorrarme 90 céntimos de mierda. ¿A qué sabe la paella? Ya no lo recuerdo. ¿Y la pasta, y el pan? ¿Eso se come? Necesito un yogurt. Necesito un trozo de sandía. Necesito un jacuzzi, una isla desierta, un amante. Tengo ganas de subir a lo alto de una montaña y no hacer nada más que contemplar el mundo desde allí. Hace calor, mucho calor... Estoy tan harta, tan cansada.

ALLI




He visto en varios blogs mucho revuelo por el famoso Alli; muchas chicas buscando info de alguien que las haya probado, y yo que las he probado os voy a contar mi experiencia.

Cada tanto las chicas de mi farmacia me cuentan sobre las cosas nuevas que van saliendo como coayudantes en dietas de pérdida de peso, y en abril me comentaron de ALLI. Y yo me lo compré. Y como hago siempre, después de haberlo comprado busqué información de cómo era y realmente encontré muy poca.

Lo comencé a tomar con cierto temor, porque había leído las contraindicaciones que son muchas, pero las peores y más comunes eran las más asquerosas, encima que estaba la advertencia de que es un producto dirigido a personas con obesidad, con índices superiores a 30 de IMC. Pero yo como soy muy cabezota decidí probarlo igualmente.

Perder peso, pues perdí el mismo que pierdo normalmente, así que no hubo ninguna diferencia. Donde sí ví resultados, es... A ver, esto resulta bastante escatológico, pero si queréis saber cómo es os lo tendré que contar!

Dicho en cristiano y sin pelos en la lengua, cagas literalmente la grasa que comes. Según indica en el prospecto, dice que eliminas a través de las heces la cuarta parte de la grasa ingerida. Mi problema era que yo apenas como, y grasas casi nunca, por no decir nunca; sólo cuando tomo una ensalada, por ejemplo, a la que le pongo un punto de mayonesa porque soy adicta a la mayonesa y no podría comerme una ensalada sin ella. Entonces claro, ya tenía un problema: si tomaba las pastillas esas pero no comía nada, estaba tirando el dinero porque no iban a hacerme nada. Os dejo bien claro que son pastillas que están pensadas para ayudar a aquellas personas que siguen una dieta rigurosa para perder peso, pero equilibrada; es decir, dietas que incluyen unas cantidades estipuladas de ingesta de grasas al día. Entonces sí hacen su efecto.

Yo, durante el mes que las probé, lo que decidí hacer fue tomarlas única y exclusivamente cuando comiese algo que llevara grasa. Y así he hecho; todavía me quedan tres pastillas azules, mis pastillas "mágicas" como yo las llamo, y las llevo siempre en el bolso conmigo en su estuche azul, que es un pastillero que te viene con el pack al comprar el producto. Yo tengo un problema grave de personalidad obsesiva, y estas pastillas han pasado a ser mi segundo salvavidas después de los laxantes, así que os advierto para que no cometáis ese error. Si alguna sigue una dieta balanceada, con sus comidas normales, que incluya la cantidad apropiada de grasas, adelante, probarlas que de que funcionan, funcionan. Yo he decidido utilizarlas cuando me "paso", cuando me salgo de la dieta. Joder, chicas; os dejo bien claro que para mi salirme de la dieta es comer, por favor. Tener eso siempre en cuenta.

Sobre su efecto... A ver cómo lo explico sin que suene tan escatológico como de hecho lo es. Ayer, por ejemplo, que decidí comer (en mi intento de experimento macabro), comí grasa. Vaya si era grasosa la comida, que aún siento el puto sabor pegado en la garganta, ains. Bueno, a lo que voy: por supuestísimo que me tomé mi ALLI, y 4 pastillas laxantes de regalo, con 2 litros de agua, antes de acostarme, después de que os escribí anoche. Cuando vas al baño, la grasa que sale junto con las heces tiene un color naranjoso. Es algo, según he podido leer por ahi, que es así para todo el mundo; así que quienes lo toméis, cagareis en clave de color naranja, jajaja. Eso de la incontinencia, de las diarreas, y de las pérdidas o escapes de gases o flatulencias oleosas a mí no me ha sucedido; supongo que les sucede a aquellas personas que ingieren más grasa de la que debieran, y claro, ¡¡¡aguanta tú un pedo de grasa!!! No se puede, así que he leído historias de gente que literalmente se ha cagado encima, y todo era pura grasa naranja... No me lo quiero ni imaginar.

Os recomiendo que, si las váis a probar: NO las toméis si no coméis o si coméis cero grasas; no os harán ningún efecto y perderéis el dinero, y las pastis son carillas. NO os paséis en la cantidad de grasa que comáis, porque sino se os pueden presentar los efectos adversos de incontencia y similares. NO las toméis junto con laxantes como hice yo anoche, porque ellas ya de por sí os regulan el tránsito intestinal; será horrible si lo hacéis, no lo hagáis porfis. Y, jamás de los jamaces se os ocurra NUNCA pensar que si habéis comido mogollón de comida grasienta, mejor tomar dos en vez de una pasti. NI SE OS OCURRA. Advertidas quedáis todas.

Eso es todo en cuanto al famoso ALLI. Yo, personalmente, tengo la ilusión de que en cuanto llegue al peso que quiero llegar pueda progresivamente volver a comer normalmente y entonces, espero poder utilizarlo esas veces en las que coma más grasita de lo normal, como cuando te enchufas unas cuantas patatas fritas, jejeje. Porque supongo que algún día volveré a comerme una patata frita, una pizza, una croqueta o esas cosas, vamos.

Informadas quedáis todas! :)

¿Ahora ansiedad?


Estoy un poco asustada. No me encuentro nada bien; estoy muy inestable. Es parte de todo este rollo y había aprendido a convivir y lidiar con ello, o al menos eso creía yo. Pero creo que se me olvidó.

Vamos a dejar una cosa clara primero que nada: yo tengo un problema desde muy joven y jamás lo he superado; simplemente, he aprendido a manejarlo y a convivir con ello. No me gusta llamarlo anorexia, no me gusta pensar que yo sea una "anoréxica". De hecho, lo detesto. Para mí no hay nada que resulte más ofensivo que alguien me diga "pareces una anoréxica" o peor, "estás anoréxica". Y, siendo completamente honesta, me resulta realmente doloroso cuando se refieren a ella como la Diosa Ana. De hecho, me resulta inclusive un poco insultante, pero bueno; eso es otro tema.

Yo no sé si alguna sabe lo que es sufrir por cada bocado que te llevas a la boca. Yo no sé si alguna piense de forma constante en lo que ha comido, comerá o dejará de comer ese día. Yo no sé si alguna sabe lo que se siente cuando nunca tienes hambre. Y no sé si alguna sabe lo que se siente cuando, un día, descubres en ti una extraña sensación que se apodera de ti, te marea, te hace sentir angustia, te acelera: el hambre. Así, de pronto te ves sintiendo como una persona "normal" que necesita comer. Y te desorientas.

Hoy quise hacer un experimento. Si no me lo hubiese planteado durante horas como tal, no lo hubiera hecho. Me propuse comer un plato de comida de verdad: había preparado filetes de pollo empanados, arroz blanco y maíz en grano para los niños. Me dieron ganas de llorar cuando mi hijo más pequeño me miró asombrado y me dijo incrédulo: "mami, ¿vas a comer?" y yo le respondí que claro, que iba a comer con ellos. Me responde: "¿y vas a comer lo mismo que nosotros?", y yo le digo que sí, que porqué se sorprende, y va y me suelta: "ahhh, vale, es que como nunca comes porque te estás desengordando...". Y ahí me vine abajo. Mi hijo de 8 años que no es idiota, se dá cuenta de que su madre está "desengordando" día a día (porque me vé, no es ciego) y además, observa que me alimento a base de sandía, café y agua, alguna galletita integral con un tomate... o una ensalada. Y está creciendo con la idea de que eso es algo normal. Toma ya. Qué madre tan ejemplar.

Me temblaba la mano comiendo. Tuve un ataque de ansiedad al terminar. Me serví realmente poco, porque no estoy acostumbrada a comer y si me paso de cantidad me pongo mala. Pero incluso así, masticando despacito e intentando disfrutar la comida me dió el ataque de ansiedad: la respiración se te dificulta, te mareas, es como tener mucho miedo de repente sin ningún motivo. Hice mis técnicas de relajación, observé y analizé mi reacción durante el rato que me duró la sensación. Tuve un ataque de pánico por comer, y más pánico por sentir el estómago lleno.

El resultado de mi estúpido experimento es malo. Yo estaba convencida de que una vez llegase a mi meta, pararía (como siempre logro hacer) y volvería a la normalidad; esa normalidad implica sentarte a comer con tu familia, mientras charlas despreocupadamente y disfrutas de tu comida que es sana, baja en grasas y todo eso, pero que es la misma comida para todos en la mesa, y no "algo aparte" o peor aún, nada. Por la noche cené con mi súbdito, y me dió el mismo ataque de ansiedad del mediodía. La comida me está generando ansiedad, y por eso no como. El no comer me está generando más ansiedad, y por eso fumo más. Llevo más de 20 años con este problema y me sé de memoria que el no comer deprime, enferma, destruye. Lo he vivido toda mi vida. Pero yo siempre había controlado, o eso creía. Joder, estoy viva, estoy sana y tengo una vida medio normal y una familia. Supongo que he sabido sobrevivir, ¿no?

Entonces, ¿cuál es mi miedo?, diréis. Y mi miedo ahora es que estoy sintiendo cosas que no soy capaz de controlar ahora mismo. Ahora mismo me encuentro a punto de vomitar, con palpitaciones, sudando. Me duele la cabeza y estoy llorando sin motivo. Me dá pánico vomitar, y ahora tengo miedo porque tengo el estómago malo y revuelto y tengo muchas náuseas y odio esta sensación de tener el estómago lleno. Escribo por desahogarme, es como gritar al viento. No pretendo buscar ayuda, porque no me la podéis dar. Pero ahora mismo no puedo pensar con claridad y sólo necesitaba escribirlo, quizás mañana me arrepienta. Normalmente reviso y corrijo mis entradas para que queden bien y esta vez, no lo haré; así que os pido disculpas si no se entiende bien o hay algún error. Sólo quería aclararos que no estoy jugando ningún juego nuevo y, para las que no lo supiéseis, pues eso. Que la veterana que escribe está jodida, y bien jodida que está.

Niñas, me voy a poner una manzanilla o a vomitar, es que me encuentro realmente mal. Igual me tomo algún calmante porque este agobio de taquicardia no lo aguanto más. Voy a dormir, así que sed buenas y cuando me sienta más calmada os visito.

Entre lágrimas os grito que no hagáis lo mismo con vuestras vidas. Me siento tan absolutamente miserable. Y perdonadme de todo corazón por mostrarme así.

"Absurdeces"




"Absurdeces"... ¿Será una palabra válida? Gilipolleces sí que lo es, que viene siendo lo mismo.

Advierto que el de hoy es un post lleno de enredos existenciales, así que si te fastidia la idea... Mejor deja de leer. Estás advertida: hoy no escribiré nada motivador, ni emocionante, ni divertido. Lo siento.

Detesto profundamente cuando me pongo sarcástica. Pero es que ahora mismo estoy tan, pero tan enfadada conmigo misma... No puedo parar de pensar: ¿Cómo me pude descuidar así? ¿Cómo pude haberme hecho esto? Me siento tan decepcionada de mi misma que no puedo ni pensar una respuesta. Y lo peor es esta sensación de que el daño ya está hecho y de que no tiene remedio.

A veces pienso en mandarlo todo a la mierda y dejarme ir. Total, ¿para qué? Pero me dá pánico dejarme ir y volver atrás, a lo que era hace unos meses, en lo que me transformé el día en el que tapaba los espejos para no ver mi reflejo y poder convivir conmigo durante tres años. Conformarme, eso era lo que hacía. Estaría cansada, y me dejé llevar. La única manera de levantarte cada día y hacer lo que se supone que debes hacer, es conformándote. Si te rebelas, te jodes. Mejor confórmate, y santas pascuas.

Pero la gran pregunta es: ¿para qué hago todo esto? ¿A dónde quiero llegar, qué estoy buscando? Se supone que es "sentirme bien conmigo misma", pero estoy -objetivamente hablando- un 99,9% mejor que hace 5 meses y no, no me siento mejor conmigo misma. Me doy cuenta de que ver un número u otro en la báscula me provoca o bien euforia, o bien decepción; pero aparte de eso, no me siento realmente feliz ni satisfecha. A veces me pasa algo extraño; normalmente, no puedo ver más allá de los que yo considero mis defectos, no soy capaz. Pero a veces, me ha ocurrido que por unas centésimas de segundo, realmente me gusta lo que veo: veo una mujer arreglada, atractiva, delgada. Pero esa imagen es como un espejismo, se esfuma. Es como cuando crees haber visto algo, pero luego vuelves a mirar y te das cuenta de que no era nada. Y viene el bajón. Viene el "no mires, no mires más". Que es un "no busques, que no hay".

Y sales a la calle intentando hacer como que no te importa. Y si te miran, piensas que te han mirado porque seguramente te ven ridícula, fea, inapropiada. Y piensas que no debiste haberte puesto esto o aquello, porque está claro que no te vá, porque te miran, y te miran porque vas mal. Es como si pudieras escuchar sus risitas detrás de ti. Y es perfectamente posible que esto suceda sólo en tu cabeza, porque vas sola por una calle desierta. Pero también es posible que suceda realmente.

Estoy agotada. Realmente me siento estrujada mentalmente. La carga emocional del estrés al que nos sometemos nosotras mismas es muy pesada, dura y cruel. Y estoy tan harta de esto, porque ya son demasiados los días, los meses, los años. Me hago mayor y todo es exactamente igual que cuando tenía 14 años. Todo, pero sobretodo el sentir que no das la talla. Me siento enferma, presa, atrapada y a veces el cuerpo me pide a gritos correr, escapar, esconderme. Pero las piernas no me responden, nunca logro correr suficientemente lejos, no logro escapar y no sé ni dónde ni cómo esconderme, sin hacerme más daño.

Y, ¿cuál es el premio? Es que no hay premio, no existe. No soy estúpida y sé perfectamente que todo cuanto hago es efímero. El premio es sentir esa extraña felicidad, esa emoción cuando ves un "cierto" número en la báscula, y ya. El premio es cuando logras entrar en "esos" vaqueros, o en "esa" talla X. Y esa sensación de felicidad, casi de éxtasis, dura lo que sabemos que dura: segundos, quizás minutos. Porque sabemos que luego, más tarde, aunque hayamos visto "esa" cifra amada en la báscula, cuando nos miremos al espejo no nos sentiremos satisfechas. Porque sabemos que, aunque lleguemos literalmente a dar saltos de alegría al ver que al fin "esos" pantalones de la talla X nos han entrado (y nos han entrado sin vaselina), sabemos que luego vamos a vacilar mil millones de veces antes de usarlos, porque, a la hora de la verdad, pensamos... "sí, me han entrado, pero... es que la verdad se me salen los michelines que todavía me quedan"; así que no, no te los pones con una camiseta ceñida, porque todavía hay que disimular esos michelines que faltan por eliminar y, 10, 15 ó 20 kilos menos después, seguimos viendo ahí, implacables, a esos malditos michelines abrazando nuestro contorno.

Llevo al menos 23 años de mi vida luchando contra esto (sola, siempre sola), pero siempre he sido consciente de que así nadie puede ni podrá ser feliz de verdad, en ningún área de la vida. A veces me siento tan falsa, sobretodo cuando estoy contenta y me siento motivada. Días después me recuerdo, o me leo, y me río de mi misma: "¡Ahí va la vieja!, mírala qué hipócrita: el jueves hizo cardio y se sintió feliz, jajaja, y la pobre pensó que así se verá como quiere verse..." Cuando sé, en el fondo, que jamás me veré como me quiero ver, porque cuando me miro, no me veo a mi, sino aquello que no soy y todo lo que no quiero ser.

Y tengo mis días buenos, pero no avanzo hacia ninguna parte. Sigo en el mismo lugar, día tras día, hasta que vuelven los días malos. Y simplemente quiero, ya no esa utopía de "ser feliz", sino que sencillamente quiero estar tranquila. En paz conmigo misma. Y no sé cómo cojones hacerlo. Si yo pudiera dejarme en paz a mi misma, sin presiones, sin exigencias, sin críticas ácidas... Es que no quiero ser una vieja de 60 años que va por la vida amargada, haciendo el ridículo porque va llorando por los rincones porque ya es vieja. Y, a veces, siento que a mis 37 años es exactamente lo que estoy haciendo: voy de ridícula por la vida, llorando porque ya no tengo 26 años... Tengo que parar, tengo que salir de esto.

Pero no lo consigo.


****

Esto es algo que había escrito esta mañana, acerca de cómo me siento. Y después he leído lo que me ha escrito Blueye. Una criatura de 20 años me acaba de abofetear en el alma. Todavía estoy procesando lo mucho que me dijo en tan pocas palabras.

Gracias, Blueye, por esa hostia tan bien dada. Es la mejor que me han dado en toda mi vida, te lo prometo.

Necesito pensar.


Raro, raro, raro...




Así ha sido mi día de hoy: raro, rarísimo. Ni bueno ni malo; R A R O.


Me he levantado con buen ánimo; he ido a caminar más de una hora (he estrenado mi chisme nuevo, el cuentapasos ese que me compré la otra vez), y al volver he estado haciendo como una hora mi rutina de pesas. Luego un duchazo fresquito, me he ido a por los niños al colegio, les he alimentado como buena madre que soy y me he sentado a tomar yo un café y un yogurt como mi comida, frente al pc. Nunca como en la mesa, como de pie, y sóla preferiblemente. Ya "éstos" (los hombres de la casa, vamos), están acostumbrados; siempre tengo alguna excusa y ya de hecho se sorprenden cuando me ven haciéndome un hueco para sentarme con ellos... "ah, pero es que hoy vas a comer con nosotros?".


Todo bien, ajá, hasta que los niños me preguntan ávidamente si voy a bajarme con ellos por la tarde a la piscina. Y es que en nuestra comunidad de vecinos aún no la han abierto porque no hay socorrista contratado todavía, pero desde este finde que ha hecho tantísimo calor, pues los vecinos más intrépidos se han ido "colando" (saltando la verja). Yo, el domingo como ya sabéis, fui una más de las ilegales bañistas... Entonces, la cuestión es que como la piscina no tiene socorrista, pues yo no dejo bajar a mis hijos si no estamos mi súbdito o yo presentes; aunque no son pequeños y aunque los dos sepan nadar (bueno, el nano sigue escayolado así que nadar, no puede), y como pues cualquier cosa puede pasar, nunca se sabe, así que sin un adulto que se haga responsable, no bajan. Y claro, con este calor de la hostia, pues ellos quieren bajar y me preguntan si les acompañaba... Y les digo que si, que claro, que yo así aprovecho y me tuesto al sol.


JA.


Hasta ahí, bien, ¿verdad? Pero entonces, a mí no se me ocurre hacer otra cosa que irme a "probar" mis 367 bikinis, los que por supuesto ya me he probado 897 veces (más o menos hasta ahora). Y entonces empezaba la conocida retahíla: "este me aplasta las tetas, este me queda grande, este me queda horroso..." y así, hasta que me puse uno que "podía" dar la talla esa tarde. Sin embargo, en un intento por superarme a mi misma, en esta ocasión, fui a más: me los ponía y me tumbaba en el suelo, frente al espejo enoooooorme de mi habitación, y adoptaba todas las posturas imaginables que se supone adoptaría estando en la piscina tomando el sol: date la vuelta, agáchate, levántate, acuéstate, ahora haz esto, ahora haz aquello...


JA.


¿Resultado? Me he ido corriendo al baño, me he sentado en el wc (con la tapa puesta, coño) y, con la cara entre mis manos, me he puesto a llorar como si se me hubiera muerto mi primer pez o mi primera tortuga o mi primer hámster. No lloraba de rabia; lloraba de puro dolor, porque al hacer las figuritas en el suelo, frente a aquel enorme espejo, ví "cosas" que no había visto antes. O, al menos, ciertas "cosas" que no había detectado HASTA HOY. Y en ese estado me ha encontrado mi súbdito cuando ha regresado del curro: sentada en el wc (con la tapa puesta, joder), y llorando como una niña pequeña...


Por supuesto que no he comido (la sóla idea de comer me produce arcadas del asco que sentí con lo que ví esta tarde), y por supuesto que me bajé a la piscina. Pero hoy hice de "mujer estatua": me quité el vestido ya sentada en la toalla, tomé el sol en las posturas que ya había practicado previamente y, pese a que me estaba cocinando viva (me imaginaba a mi hígado amorcillado), no fui capaz de levantar el culo sino para darme la vuelta como una salchicha humana, con todo el cuidado del mundo de no hacer bailar excesivamente la gelatina que es toda mi anatomía. Cuando ya no aguantaba ni un segundo más, lentamente y con estudiado cuidado otra vez, desde la posición de "sentada" me volví a enfundar el vestidín y así, colorín colorado, es la historia de cómo tomar el sol sin ser vista de pie nunca jamás.


Al final de la tarde mi día mejoró considerablemente, ya que me subí, me duché y me fui andando a casa de una amiga a tomar un café, enfundada en unos vaqueros blancos y una camiseta de cuello halter que deja toda la espalda al aire, y es cortita así que iba exhibiendo mi vientre plano y mi piercing alegremente, ya que es lo único por ahora que puedo exhibir: mi espalda marcada y mi puto vientre. Total, que hemos pasado tres horas riéndonos de nosotras mismas, comparando michelines, midiéndonos los niveles celulitosos; ella muerta de la envidia porque tengo el vientre plano y duro, yo muerta de la envidia porque ya quisiera tener sus tetas... En fin. Ha sido un rato de desahogo, con alguien que siente más o menos de la misma manera que tú, pero en clave de humor. Nos hemos reído tanto que estoy cansada y todo, jejeje. Pero ha sido bastante curativo, la verdad.


Comienzo a estar ligeramente morena y eso me mola. Pero no sé cuánto tiempo pasará hasta que supere lo que he visto/descubierto en mi cuerpecito, con horror, esta tarde. Os explico muy brevemente: yo siempre me he sentido ultra orgullosa de mis piernas; son lo más bonito que tengo. Bueno, ERA. Ya no tengo ni eso... Son largas, son delgadas, y bueno, tenía la puta celulitis en el culo y esa que baja un pelín debajo del culo, pero nada más. Pero jamás, en la vida (excepto ahora que estuve gorda por primera vez en mi vida) he dejado yo de llevar microfaldas, shorts o similares; ninguna de mis faldas mide más de... ¿40 cms? Bueno, tengo alguna larga, vamos; pero me entendéis lo que quiero decir, ¿no? Pues eso. Y resulta que ahora, esta tarde mismamente, he visto algo horrible. Hubo un momento en el que, en determinada postura, me ví una serie de huequecillos pequeños, pero en gran cantidad (quiero decir celulitis), en la zona que está justo por encima de la rodilla, de lado y hacia la parte de atrás de las piernas.


Yo JAMAS en toda la vida, NI ESTANDO OBESA, había visto eso nunca (y sí, yo soy de las que se mira en las posturas más raras, sí). JAMAS, hasta hoy. Me he venido abajo y me he desmoralizado, porque estaba calculando esta semana pa' coger moreno y este finde al fin sacar del armario los millones de shorts y faldas que tengo. Y no va a poder ser, porque así no salgo a la calle ni que me paguen por ello (bueno, dependiendo de la cantidad de que hablemos, lo mismo sí, pero ese es otro asunto).


Yo sé porqué me está sucediendo eso, y sé cómo se vá a quitar. Si no, no sé de qué hubiera sido capaz hoy (no exagero). Lo que no tengo ni idea es de cuánto tiempo me tome remediarlo... A ver, es muy simple: debajo de la piel está la grasa, y por debajo de ésta, el músculo. Mis músculos se están atrofiando (están creciendo) por las pesas y empujan (por así decirlo), la grasa contra la piel, y ¡zas!, efecto mariposa. No, no, efecto piel naranjosa, mejor dicho. Se quita bajando un poco más de peso con una dieta cero grasas y cero carbos, y haciendo mucho cardio, porque la grasa localizada no se quema de forma localizada, sino general.


Desde hoy , tengo una nueva meta (pero no se lo digáis a nadie): 55 kilos. Cambio las pesas a dos veces por semana, y el cardio a todos los días. No sé cuándo volveré a comer normal. Si con todo esto no se desaparecen los huecos malditos, pues me desaparezco yo.

Ya os iré contando. ojalá suceda lo primero.





Problema del día Nº 1:

Joder, ¡qué dolor de vientre!
Pues dos ibuprofenos y listo.


Problema del día Nº 2:

Joder, ¡qué asco de sangrado!
Pues un tampax supermegaplus y listo.


Problema del día Nº 3:

Joder, ¡tendré que comer aunque sea un algo!
Pues un yogurt vitalínea de fresa y listo.


Problema del día Nº 4:

Joder, ¡qué calor hace!
Pues enfundarse un bikini, bajarse a la pisci, cerrar los ojos, inspirar fuerte y lanzarse sin pensar al agua helada y listo.



De haberlo pensado dos veces, no lo habría hecho... ¡Me alegro de tener las neuronas dormidas!

Luego, secarse al tímido sol que hoy asomaba entre los nubarrones.

Mañana, más. Mañana empieza la lucha por volverme morena en una semana.

¡Qué calor!


Hace un calor de mil demonios, y yo estoy aquí encerrada escuchando a los niños chapotear en la piscina. Por momentos, me invade el deseo de sumergirme en el agua fría y después dejar secar mi cuerpo al sol. Adoro tomar el sol; soy de esas mujeres lagarto que se pueden pasar horas y horas con los cascos puestos, simplemente dejando que se me tueste la piel. Cuando mejor me siento conmigo misma es cuando estoy morena; te disimula casi cualquier cosa, desde las ojeras hasta la celulitis... Me hace sentir sexy. Pero ahora mismo estoy blanco cadáver, y la sóla idea de bajarme así me repugna; por esta razón me he comprado -como todos los años- mis cremas autobronceadoras. Así, sólo sufro tres días en los que me siento muy avergonzada de mi blancura y ya, porque me doro muy muy rápido -menos mal-.

¿Y porqué no me unto en mis cremas y me bajo un rato? Pues porque además de avergonzarme de mi blanco cadáver, porque no me atrevo a exhibirme en bikini todavía, la verdad. Me muero de la vergüenza. Y, además, porque tengo la regla bajando de lleno y me encuentro mareada y con mucho dolor; así la puedo pasar muy mal, porque se me baja la tensión con la regla y con el calor, es peor.

Así que aquí estoy, aburridísima, encontrándome fatal, sin comer siquiera del calor que tengo y por el malestar en general, y observando y escuchando a los niños jugar en la piscina. Me dá una penita mi pobre mi nano, joder; le hemos envuelto la escayola en film transparente -por las salpicaduras de agua- y ahí está, con los demás, metiendo las piernas hasta las rodillas en la piscina, riendo y disfrutando pese a su limitación. Mi nano es un pescaíto, adora nadar... Tendría que estar pasándolo fatal, aunque realmente no lo parece: más bien parece estar disfrutando el rato, la verdad. Los observo asomada desde la ventana, muerta de la envidia: tan despreocupados, tan libres, tan felices. A veces, quisiera poder hacer click y sentirme como un niño; los niños viven intensamente. Yo quiero vivir y sentir con esa intensidad, sin que importe nada más sino lo que estoy disfrutando en un instante dado.

Voy a darme un paseo por vuestros blogs, a escuchar música un rato y, quien sabe; lo mismo me animo a darme un baño -en la bañera-, a exfoliarme cuidadosamente y a untarme con mis cremitas autobronceadoras. Quizás así me sienta mejor y mañana, tal vez, me atreva a bajar un rato a la pisci -si me encuentro mejor de la regla- y tomar el sol un par de horas...

;;

Mi Proceso