Afrontando la realidad



Sigo muy deprimida. Siento un desasosiego enorme dentro de mi, y no encuentro una razón que explique porqué estoy así, y tampoco encuentro una razón para dejar de sentirme como me siento. He querido sincerarme con mi súbdito y he hablado ayer con él. Necesitaba dejar de fingir que todo está bien, necesitaba desahogarme, necesitaba un abrazo. Necesitaba llorar en el hombro de alguien. Mi súbdito ya no es mi súbdito. De ahora en adelante es el Rey. Un Rey que no sabe cómo hacer que su Reina se sienta mejor, que se sienta feliz. No sabe si la entiende, pero la quiere ayudar. Y eso alivia un poco tanto dolor, porque el dolor cuando se lleva en soledad, duele más.


Desde ayer no he parado de hacer cosas en casa. Es tremendo como he postergado hasta las cosas más básicas; me ha sorprendido ver hasta qué punto he perdido el control. Siento un poco como si hubiese estado ciega hasta ahora y de a poco, comienzo a ver las cosas a mi alrededor... Y lo que veo es desorden, cosas acumuladas sin hacer; un caos total. No entiendo qué hacía yo todo el día, todos los días, de verdad que no lo entiendo. Es como vivir sin haber vivido, y no me había dado cuenta. Y ahora es como si pudiera ver todo otra vez, tal y como lo he dejado paralizado este tiempo, meses y meses. Así que tengo mucho, mucho trabajo por delante, pese a que desde ayer no he parado y la verdad es que ya he adelantado un montón de cosas. Es como una terapia; como estoy todo el día ocupada, no me detengo a pensar, a darle más vueltas a las cosas. Además, a mi me sucede algo muy particular; no puedo poner orden en mi cabeza si a mi alrededor todo está en desorden; siempre que quiero emprender algo nuevo, necesito desesperadamente organizar las cosas a mi alrededor. Entonces me siento capaz de sentarme a organizar mi cabeza.


Pero no me siento feliz, ni mucho menos. Tengo una soledad por dentro, como un dolor que no se vá. Me distraigo de él, pero no logro sacarlo fuera, o enterrarlo, o matarlo. Tampoco logro pisotearlo y ser, aunque sea por un ratito, feliz. O sentirme feliz, quiero decir, aunque sea por 5 minutos. Si me quedo sin hacer nada, me vienen unas ganas horribles de llorar. Ahora mismo no puedo evitar llorar. Es como cuando estás de duelo, igual. Tengo el alma en duelo.


Quiero intentar salir de esto. Si antes ya muchas veces he podido, supongo que podré nuevamente. Peso 60 kilos. He terminado con mi ayuno ayer. He decidido plantearme una ingesta diaria de 600 calorías, para empezar a acostumbrarme a comer todos los días, a la misma hora. Luego, poco a poco, ir subiendo la cantidad de calorías a 800, luego a 1000... hasta llegar a una ingesta normal, sana, adecuada. Tengo pánico de sólo pensarlo, pero ayer y hoy ha sido fácil comer. Cosas sanas, sin grasas, ligeras y fáciles de digerir, en pequeñas cantidades. Y es que la razón, esa parte de mi cerebro que aún no se ha podrido, me dice que tengo que parar. Que no siga adelante, porque es estúpido. Porque me estoy destruyendo. Porque aunque ahora, mientras escribo entre lágrimas, sienta que no me importo lo más mínimo, debo reconocer que hay muchas personas a quienes sí les importo. Luego están mis principitos, quienes dependen de mi. No puedo fallarme a mi misma, porque les estaría fallando a ellos y no se lo merecen. Yo no me merezco esto. Nadie se merece esto.


No puede tratarse de metas numéricas. Ya he alcanzado mi meta, que no puedo permitir que sea un simple número. Mi meta era perder peso, y ya he perdido 18 kilos; entonces, lo he logrado. Tengo que meterme en la cabeza que ya he logrado mi objetivo: recuperar mi peso, llevar una vida más activa haciendo deporte con regularidad, y aprender a comer de otra manera, más sana, para no volver a permitirme descuidarme como me descuidé antes, lo que me llevó a coger muchos kilos de más. ¿Qué sentido tiene todo esto, si estás gorda y te sientes frustrada y cuando bajas y estás delgada sigues sintiéndote frustrada?


Por los momentos no quiero ir a ningún psicólogo. Siento una renuencia muy grande hacia ello, no sé porqué. Confío en mi capacidad de surgir de entre mis propias cenizas. Siempre he podido, y esta vez también podré. Tengo que poder. Ya he logrado quitarme el peso que me sobraba. Ahora tengo que aprender a quererme, respetarme, valorarme. Aceptarme como soy, incluyendo aquello que no puedo cambiar de mi, por más que baje de peso y por más ejercicio que haga.


Tengo que reinventarme de nuevo.




P.D.: A TODAS MIS NIÑAS ESPECIALES... Perdonadme la ausencia, perdonadme el que no tenga ni una palabra que dejaros en vuestros blogs. Os juro por lo más sagrado que no tengo fuerzas, ni palabras, y no quiero contagiaros con mi desánimo tampoco. Muchas gracias por venir a leerme y muy especialmente a todas quienes siempre me comentáis, aunque no sepáis a veces ni qué decirme, me dejáis un poquito de alegría en cada letra que escribís y eso me reconforta. Siempre os leo, os sigo a todas, de eso no os quepa duda.

7 Comments:

  1. Alice said...
    Δηα hago acto de presencia para que sepas que estoy aqui contigo, no diré nada, solo a tu lado.

    Por cierto y esa musica tan linda del blog?? creo que nunca la escuche :P
    Por muchas horas que me tirara escuchando esa melodía creo que no me cansaría NUNCA

    tq
    aNa said...
    CUENTA CONMIGO SI ESTAS MAL TIENES UNA AMIGA LA QUE ESTARA CONTIGO A TODO MOMENTO NO DECAIGAS ANIMO TE QUIERO. MI CORREO CHUESINSOL@HOTMAIL.COM
    vivodelaire said...
    Hola! Me duele leerte tan mal, pero es algo agridulce, porque a la vez que veo que estás mal, me alegro al ver que eres consciente de que algo está fallando y de que realmente ya has alcanzado tu dieta. Creo que haber hablado con tu subdito es un gran paso adelante y tienes mucha suerte si el sabe ser REY y ayudarte cuando lo necesitas. Si el te apoya puedes conseguir lo que quieras, porque intuyo por lo que hemos hablado y por lo que leo en tu blog que eres una persona muy fuerte y con mucho valor. Estoy segura de que apoyandote en tus niños y en tu marido vas a poder restablecer el orden en tu reino y que tu historia va a tener un final feliz en el que hasta tu comeras perdices sin preocuparte por las calorias.
    Tienes todo mi apoyo y que sepas que me he enamorado de la nueva musica de tu blog.
    Si necesitas hablar o lo que sea, ya tienes mi direccion de correo. Besitos preciosa!
    Vodka Y Karamelos said...
    HOla cielo tal vez no soy la mas adecuada para decirte que te animes y que no estes triste ya que yo llevo unos dias regular, solo puedo decirte que cuentas con mi apoyo, y 18 kilos uffff es mucho, ojala dentro de unos meses yo este diciendo lo mismo que tu que he perdido peso y que poco a poco quiero volver a comer normal, porque hoy por hoy ana ocupa todos y cada uno de mis pensamientos.

    Muchos besos cielo
    isthar said...
    es tenerlo todo, a ojos de los demás, saber incluso tú, que lo tienes, y vivir sin embargo amargada... te entiendo perfectamente, y lo que dices de los psicólogos, nunca he creído que ayuden, porque la verdadera fuerza existe en una misma.
    y es que qué le vas a contar?!! si te preguntas y te respondes a ti misma! qué le quedaría a él?

    tu rey te quiere, tus principes te adoran, sólo esperas recomponer lo que tienes en tu interior.

    por si acaso te lo recuerdo: eres más que esa meta que te impusiste, al fin y al cabo, sólo existe porque tú quisiste.
    muchos besos preciosa, espero que no sólo te distraigas, también que encuentres la fuerza que necesitas
    Anónimo said...
    Mujer!!!
    Eres toda inspiración para muchas de nosotras. Te acompaño con todo mi amor y mis mejores deseos en esta nueva batalla que emprendes, una más difícil que la de perder peso: la de recobrarte a tí misma.
    Fuerza, amiga!!!!!
    Anónimo said...
    pues ojala que no te ausentes de tu blog ...eres inspiracion para muchas.

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